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Hablar en público: 5 lecciones de grandes oradores de todos los tiempos

Dic. 5 / 2016

“Hablar en público es nuestra mayor fobia. Son más los que le temen a hablar en público que a la muerte. ¡Eso significa que en un funeral, la persona promedio prefiere estar en el ataúd, que pasar al frente a hablar sobre el muerto!…”

La broma es del humorista Jerry Seinfeld y retrata una realidad conocida por todos: hablar frente a otras personas suele ser una tarea incómoda que preferiríamos evitar a toda costa.

Sin embargo, inexorablemente en algún momento de la vida será inevitable enfrentarse a un auditorio ávido por escucharle. ¿Cómo hacerlo correctamente?… Lo mejor es pararse sobre los hombros de gigantes, y aprender de los grandes oradores de la historia.

1. Repita y repita otra vez. Al ver el célebre discurso ‘I have a dream’, es imposible no contagiarse con la pasión que el reverendo Martin Luther King imprime a sus palabras. Frases como “I have a dream” (tengo un sueño), “Let freedom ring” (que resuene la libertad) y “Now is the time” (ahora es el momento) aparecen varias veces durante su alocución. Se trata de una técnica llamada repetición breve, la cual consiste en seleccionar pequeños lemas a lo largo de su intervención, a fin de enfatizar ante su audiencia el mensaje que debe ser recordado.

2. Tenga apuntes. A los grandes oradores las palabras les salen con tanta naturalidad, que pareciera que sus discursos son totalmente improvisados. Pero no es así. La verdad es que los mejores discursos son aquellos que han sido escritos en una hoja de papel, y ensayados una y otra vez. El famoso discurso de Steve Jobs en la Universidad de Stanford nos permite ver cómo el creador de Apple resume toda su vida en apenas tres breves historias muy bien estructuradas.

3. Mire a los ojos. No importa si se trata de un auditorio de 5, 10 o 10.000 personas. Procure entablar contacto visual con quienes lo escuchan. Esto los conectará inmediatamente con usted, y los hará sentir involucrados con su discurso. Es algo que saben bien los grandes entrenadores de equipos deportivos como Pep Guardiola o José Mourinho. Vea por ejemplo el discurso de la película ‘Un domingo cualquiera’, donde Al Pacino logra inyectar en cada uno de los jugadores de los Dallas Cowboys toda la energía ganadora en un poderoso discurso de 4 minutos y medio.

4. Use las manos. Cuando el recién inventado teléfono llegó a Italia, los italianos se resistían a usarlo. ¿Cómo nos van a entender al otro lado si no nos pueden ver las manos?, se quejaban. Las manos son una herramienta poderosa para enfatizar ideas, captar la atención del público y ayuda a proyectar lo que queremos decir. Tómese un tiempo para ver el discurso ‘Yes we can’ del saliente presidente Barack Obama, y observe la magistral forma en que utiliza sus manos.

5. No subestime el poder del silencio. Jorge Eliécer Gaitán ha sido y será el más grande orador colombiano de todos los tiempos. Aunque pocas de sus intervenciones fueron captadas en video, es posible escuchar varios de sus discursos y apreciar la forma en que tan inteligentemente utilizaba el silencio. Intencionalmente dejaba espacios entre sus frases, ya fuera para darle más fuerza a la idea siguiente, o para permitir que las muchedumbres lo ovacionaran. El silencio intencional le permitirá respirar, volver llamar la atención de su auditorio, y darle un ritmo adecuado a su exposición.

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