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¿Qué podemos aprender de las empresas tecnológicas innovadoras?

Sep. 28 / 2016

Steve Jobs y Bill Gates, los creadores de las empresas de tecnología que dieron lugar al fenómeno conocido como la Tercera Revolución Industrial, tienen algo en común: su sed por la innovación.

Walter Isaacson, examinó las vidas de estos y otros pioneros de la era tecnológica que vivimos en su libro titulado “The Innovators: How a Group of Hackers, Geniuses and Geeks Created the Digital Revolution” (Los innovadores: como un grupo de hackers, genios y geeks crearon la revolución digital).

El autor encontró seis denominadores comunes que permitieron el florecimiento de ideas explosivas en este grupo de innovadores, entre los que se encuentran también Ada Lovelace, Vannevar Bush, Alan Turing, Steve Wozniak, Tim Berners-Lee, y Larry Page.

Ideas

La innovación a menudo se relaciona con una nueva idea, pero la verdad es que los innovadores tecnológicos toman prestadas ideas de distintas fuentes y simplemente construyen sobre ellas. Por ejemplo, a pesar de que la tecnología se basa principalmente en la ciencia, Isaacson señala que los mejores innovadores tomaron prestadas ideas de campos como las artes.

La gente

Muchos de los innovadores tenían lo que Steve Jobs y otros en Apple llaman “campo de distorsión de la realidad”, donde solo con trabajo se logra hacer que lo imposible parezca posible. Las personas que poseen una combinación única de talentos y logran unirse con otros que se sienten motivados a pesar de los intentos fallidos, y nunca se aburren, son quienes ayudan a sacarle el lado positivo a esa distorsión de la realidad.

Equipos

A pesar de que la industria de la tecnología se caracteriza por las historias de intensa competencia, Isaacson demuestra lo contrario, pues afirma que “la innovación viene del trabajo en equipo con más frecuencia, que de genios solitarios a los que de repente se les enciende un bombillo”. La revolución tecnológica fue construida gracias a la colaboración, a menudo estimulada por la proximidad física de múltiples disciplinas que se unieron para solucionar un problema y ofrecer soluciones.

Colaboración disciplinaria

De hecho, la revolución tecnológica se vio acelerada por la colaboración intersectorial entre universidades, empresas privadas e incluso la industria militar. Personajes como Vannevar Bush, quien dirigió la Oficina de Investigación y Desarrollo Científico de los Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial, tenían la capacidad de servir como puentes o traductores entre los científicos, ingenieros, el gobierno y la industria privada. Sin personas como él, habría sido imposible que cada grupo entendiera que su papel hacía parte de una causa más grande.

Modelos de negocio

La industria de la tecnología ha dado a luz el concepto del nuevo dúo: el visionario asociado con el cerebro de los negocios (Mark Zuckerberg y Sean Parker, por ejemplo). Muchas de las innovaciones nunca habrían salido posibles si quienes tenían las ideas no se hubieran unido con las personas que entendían cómo un producto podría atraer a los consumidores. Esto pone de relieve la necesidad de combinar la utilidad de un producto con la experiencia en marketing, para que sea atractivo y asequible para los consumidores.

Ecosistema

Es importante contar con un ambiente que estimule la innovación, o como lo llama Isaacson, un “caldo de cultivo adecuado”. Tomemos el caso de Silicon Valley, un lugar donde las universidades, los fondos de capital de riesgo y la existencia de diversos grupos, desde hippies hasta coleccionistas, formaron el escenario ideal para que los computadores fueran vistos como algo revolucionario.

Todos estos conceptos jugaron un papel relevante en la revolución digital. Pero el libro de Isaacson señala un factor adicional que sirvió como la base sobre la que se construye la innovación: la tensión. Para muchos, la tensión tiene una connotación negativa. Pero es a menudo es necesaria para que surjan nuevas ideas. En última instancia, las tensiones económicas, políticas y sociales ayudaron a dar forma a la revolución y resultaron en el mundo digital en el que vivimos hoy en día.

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